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Facultad de Ciencias Económicas



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Gracias a un convenio firmado entre el Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID) de la Facultad de Ciencias Económicas UN y la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC), se elaboró una nueva metodología que permite fijar el cobro de la matrícula en programas de pregrado en esa institución de educación superior de acuerdo con las condiciones socioeconómicas de los estudiantes y a partir del primer semestre del 2018. El nuevo modelo tendrá un impacto positivo especialmente en jóvenes de estratos 1 y 2; no obstante, la Universidad tendrá que examinar el efecto que supone para sus finanzas una menor recaudación por la vía de matrículas y diseñar estrategias de corto, mediano y largo plazo que le permitan compensarlas.

 



Bogotá D.C., 7 de mayo de 2018 (Comunicaciones FCE). Garantizar el acceso a la educación, incluida la superior, es uno de los mandatos de la Constitución Política de Colombia, que en uno de los apartados del Artículo 67 dice: “la educación será gratuita en las instituciones del Estado, sin perjuicio del cobro de derechos académicos a quienes puedan sufragarlos”; en otro menciona que se debe “garantizar el adecuado cubrimiento del servicio”. Fue a partir de estas premisas que el Tribunal Administrativo de Boyacá les dio la razón a líderes estudiantiles de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC), una Universidad de carácter nacional, pero con una alta presencia regional en los departamentos de Boyacá, Santander, Cundinamarca entre otros, para que se redefinieran los criterios con los que se cobraba la matrícula en esta institución de carácter público.

 

La tarea de estructurar una nueva metodología para tal fin quedó en manos de expertos del Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia, que luego de varios meses de trabajo con las directivas y líderes de la UPTC entregaron una propuesta que se puso en marcha el primer semestre del 2018 para todos los programas de pregrado bajo las modalidades presencial, a distancia y virtual. Se trata de un modelo que puede servir de referencia para que otras instituciones de educación superior del país rediseñen la forma como cobran las matrículas.

 

“El trabajo tuvo como fin favorecer las políticas socioeconómicas para facilitar el acceso a la universidad de estudiantes que no podían pagar anteriormente y que bajo esta metodología sí lo podrán hacer. Por supuesto, esto genera unos efectos que la UPTC tendrá que valorar, como es la manera de compensar la disminución de ingresos por la vía de matrículas. El estudio, precisamente, hizo evidente la necesidad de que la Universidad busque otras fuentes de financiación para su sostenibilidad”, aseguró el profesor Gabriel Rueda Delgado, líder del proyecto y quien presentó los resultados en el Seminario CID “El valor de la matrícula universitaria: entre la sostenibilidad financiera y la equidad para los estudiantes - Caso UPTC”.

 

El proceso tuvo tres grandes fases de intervención del CID. En la primera, en el 2009, se diseñó la metodología para establecer los valores de pago de matrícula de los programas de pregrado, atendiendo principalmente a las condiciones socioeconómicas de los estudiantes. La segunda, en el primer semestre del 2017, consistió en la actualización de la evaluación de impactos y ajuste a la metodología establecida por la UPTC. Y en la tercera, en el segundo semestre del mismo año, se realizó otro ajuste atendiendo los lineamientos del auto emitido por el Tribunal Administrativo de Boyacá y el acompañamiento, socialización e implementación de la metodología para el primer semestre del 2018.

 

En términos generales, la propuesta construida en el CID, que se sustenta en un completo soporte estadístico y econométrico, responde a las siguientes consideraciones conceptuales y metodológicas; en lo referente a la consistencia conceptual y de política pública: coherencia con la equidad y capacidad de pago, razonabilidad con la gestión institucional y principio de progresividad. En lo referente a la consistencia operativa en la construcción de la metodología: claridad y sencillez, factibilidad, confiabilidad y replicabilidad y oportunidad.

 

De acuerdo con el investigador del CID, el modelo genera incentivos para que la población interesada pueda cursar programas en la UPTC que antes, por capacidad de pago, no era posible acceder. Por eso, beneficia especialmente a los estratos 1 y 2 de la población, pero teniendo en cuenta que en el interior de estos grupos sociales las capacidades de pago no son homogéneas. Además, con la herramienta se buscó evidenciar la brecha entre quienes más tienen y más pagan y los que menos.

 

Por otra parte, el profesor Rueda explicó que, si bien, el peso de las matrículas en la financiación de la universidad pública es distinto en cada institución, no son la principal fuente de entradas económicas. En el caso de la UPTC, los ingresos provenientes de matrículas de pregrado representaron en el 2016 un 14% del total de los ingresos operacionales de dicha IES, y como la nueva metodología reducirá ingresos por esta vía a aproximadamente la mitad, el estudio del CID establece que la universidad boyacense aún tiene posibilidades de aumentar parte de sus ingresos mediante alternativas como servicios de extensión.

 

* Para ver la video columna con el profesor Gabriel Rueda Delgado, líder del proyecto e investigador del CID, siga el enlace: