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Facultad de Ciencias Económicas



Slide Corrupcion

 

 

El fenómeno de la corrupción es multifacético, complicado de medir y sumamente interesante desde el punto de vista académico e investigativo. Así lo aseguró en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia Lucio Picci, profesor de la Universidad de Bolonia (Italia), quien se ha interesado en indagar métodos que estimen de forma más acertada la corrupción de un país, incluso aquella “legal”, que se puede dar a través del lobbying de los grupos de interés, entre otras formas.

 

 

 

 

 

Bogotá D.C., 12 de abril de 2018 (Comunicaciones FCE UN). Combatir las acciones corruptas es una tarea monumental debido a lo complejo que resulta hallar a los autores primarios; por lo general, los castigos recaen en los más vulnerables de la cadena, pero no en aquellos que sacan mayores frutos. Esto hace que la atención mediática se fije casi siempre en hechos de soborno, como el caso Obredecht, pero no en el intricado ecosistema corrupto que subyace en una sociedad como la colombiana. Según Lucio Picci, profesor del Departamento de Economía de la Universidad de Bolonia (Italia), experto en política económica, el precio de los sobornos es solo la punta del iceberg en cuanto al costo total de este crimen, y no solo en países en desarrollo sino también en los más ricos del planeta.

 

“La corrupción es la forma más grave de búsqueda de rentas y eso lleva a distorsiones de muchos tipos en la economía. En el caso de los sobornos no gana el mejor sino quien está bien ubicado en las redes corruptas; además, por lo general se compra a alguien para que tome decisiones equivocadas con el propósito hacer ineficiente la gestión pública, y si hay algo que aman los deshonestos es la ineficiencia porque les permite moverse con más comodidad para cumplir su cometido; en cambio, odian los proyectos de reforma para la administración e instituciones oficiales porque entorpece su camino”, aseguró el profesor Picci durante su visita a la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia en la que ofreció una conferencia.

 

Pese a lo anterior, el experto italiano enfatiza en que el soborno, con sus diversas ramificaciones y lo costoso que resulta para la sociedad, es uno de los males menores dentro del universo de la corrupción, puesto que hay otros ámbitos que han sido menos medidos y estudiados. Uno de ellos es la corrupción “legal”, en la que se actúa con las leyes bajo el brazo; por ejemplo, fijar sobrecostos en obras públicas; someter las políticas públicas a los intereses de los grupos económicos; utilizar información privilegiada para el beneficio propio y de terceros. Y desde el sector privado, que los ricos hagan contribuciones a las compañas políticas, evadan sus responsabilidades tributarias o trasladen sus fortunas a paraísos fiscales sin que la justicia local le preste mucha atención a los movimientos extraños.

 

Por otro lado, está la corrupción política, endémica en las sociedades latinoamericanas y que, en sí misma, encierra un mundo de prácticas que impiden el desarrollo de un país, como el abuso del poder, la obstrucción de la justicia, el encubrimiento o naturalización de las malas prácticas políticas y la negación sistemática de los partidos políticos a admitir responsabilidades cuando han cometido errores.  Picci

 

De acuerdo con el profesor Picci, uno de los grandes retos en la actualidad es medir eficazmente el grado de penetración de este mal en un país, ya que las herramientas que suelen utilizarse son inadecuadas y a menudo se interpretan mal; por ejemplo, estadísticas judiciales (muchas veces viciadas), medidas basadas en la percepción y estadísticas de victimización, entre otras. En el caso de la “legal” ni siquiera existen.

 

“Las medidas usadas por los gobiernos tienen problemas y, por eso, hay que analizarlas con cuidado; pero hay esperanza, porque en los últimos años se han diseñado algunas más adecuadas. Mi sugerencia es que se utilicen dentro de un marco conceptual que permita no solo obtener cifras sino también un entendimiento amplio del fenómeno”, indicó el académico de la Universidad de Bolonia.

 

Agregó que las dos mediciones más conocidas y utilizadas hoy en el mundo son el Índice de Percepción de la Corrupción, de la organización alemana no gubernamental Transparencia Internacional, y el Índice de Control de la Corrupción, del Banco Mundial, las cuales reciben constantes críticas porque podrían estar ‘autoalimentándose’ con las cifras que recogen y ser ideológicas al presentar una narrativa desde el norte.

 

Entonces, ¿cuáles son las medidas objetivas que se podrían utilizar? Según el profesor Picci, lo ideal es no acudir a percepciones como las estadísticas de victimización sino a ‘datos duros’, como la evidencia empírica que esclarezca algo sobre el fenómeno o lo que esté relacionado con este. Por ejemplo, hacer comparaciones del coste de las inversiones públicas entre países: ¿cuánto cuesta la construcción de un kilómetro de vía, en un contexto similar, en otro país? Si los valores se triplican o cuadriplican se podría sospechar que algo pasa. Otra técnica usada en varios países son las banderas rojas en las compras públicas; una medida es estar atentos a las fechas de apertura y cierre de las convocatorias, pues si una se abre un viernes y se vence el lunes siguiente, existe un caso para estar atentos.

 

Al cierre de su charla, el invitado internacional aseguró que uno de los costos de la corrupción, que no suele medirse, es la deslegitimación del Estado y de las políticas públicas; como consecuencia se acentúan la desigualdad y la falta de oportunidades, etc. Y añadió que se debe tener claro que la corrupción es una de las dimensiones de la gobernanza, lo que en sí mismo implica un gran reto a la hora de atacar este crimen.

 

* Vea la grabación completa de la conferencia y la video-columna con el profesor italiano Lucio Picci: