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Facultad de Ciencias Económicas



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La terminación del conflicto armado con las Farc abre el horizonte para que espacios naturales claves en biodiversidad, antes de difícil acceso, sean estudiados por la ciencia y, en otros, casos para el despliegue de actividades productivas sostenibles (agricultura, turismo). Sin embargo, la débil institucionalidad en esas zonas podría sepultar los esfuerzos y proyectos realizados por diversas entidades. Alexander Rincón Ruiz, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas UN y experto en temas de ambiente, desarrollo y economía, caracteriza los principales riesgos que afronta el entorno natural en el país.   

 

 

 

 

 

 

Bogotá D.C., 16 de febrero de 2018 (Comunicaciones FCE). Se suele pensar que en zonas como el Pacífico colombiano existen solo dos problemas: pobreza y violencia, y esa percepción simplista dificulta tomar acciones efectivas para una gestión integral del territorio en pro de mejorar el bienestar de la población, asegura Alexander Rincón Ruiz, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia (FCE UN). Ahora, con vastas zonas fuera del dominio de las Farc, es el momento para que el Estado y la sociedad en su conjunto reflexionen sobre cuál debe ser el camino a recorrer para sacar adelante esa patria olvidada, donde persisten no uno ni dos, sino múltiples factores desestabilizadores. Por eso, se requieren un análisis y una política más integrales para obtener mejores resultados a largo plazo.

 

El investigador asegura que tras la firma de los acuerdos de paz en La Habana se abrieron grandes expectativas para incentivar la prosperidad en las regiones aisladas por el conflicto armado, pero esto contrasta con los contextos reales, donde persisten problemáticas estructurales a nivel local; por ejemplo, baja gobernanza, poca institucionalidad, escaso capital social y violencia (por otros grupos armados ilegales), así como atrasos asociados a la falta de salud, educación y exclusión de los actores locales en sus espacios (existencia de asimetrías de poder).

 

Se suma un hecho trascendental, según Rincón Ruiz, producto de todo lo anterior: la expansión de conflictos ambientales asociados a una visión reduccionista y homogénea de entender el desarrollo, impidiendo otras perspectivas; por el contrario, en la mayoría de los casos las decisiones se soportan más por intereses particulares y grandes asimetrías de poder, que por una visión real en pro de un mayor bienestar para la población.

 

En su criterio, si no se superan estos obstáculos será difícil construir una nación congraciada con su alma rural, que permita un progreso compatible con la sustentabilidad de los territorios. De hecho, señala el profesor, con solo un año y tres meses de la firma de la paz, instituciones como Colciencias o el Instituto Humboldt, entre otras, han podido apoyar investigaciones en zonas antes vedadas, donde se han descrito especies desconocidas para la ciencia. Así mismo, se han trazado planes para la restauración ecológica en entornos vulnerados.

 

“Técnicamente se abren muchas posibilidades, como la investigación científica, el turismo en sus diferentes dimensiones (rural, ecológico, de aventura), la bioprospección, el biocomercio, la agricultura, etc. Por tal razón, urge pensar el territorio como un espacio heterogéneo, con componentes ambientales y sociales y habitado por diversas comunidades, las cuales deben ser incluidas en la construcción de un país más equitativo y próspero”, asegura.

 

Colombia, fértil en conflictos ambientales alex

 

De acuerdo con el Atlas Global de Justicia Ambiental (http://ejatlas.org), en el 2014 Colombia era el Estado con más conflictos ambientales de América Latina: 72 casos identificados; seguido de Brasil: con 58.  Actualmente, en Colombia se tienen 115 conflictos ambientales incluidos. Según el docente esto muestra que van en aumento en el posacuerdo, porque varias regiones quedaron abiertas a múltiples intereses y visiones de desarrollo, que contrastan entre sí. Por eso, los enfrentamientos relacionados con proyectos hidroeléctricos, agroindustriales y minero-energéticos están en expansión.

 

Lo grave, indica el profesor Rincón, es que desde el Estado no se incentivan procesos estructurales de concertación de largo plazo, que tengan en cuenta los criterios de las comunidades. Las soluciones, por ende, siguen siendo las vías represivas. “El destacado economista español Joan Martínez Alier habla de conflictos ecológicos-distributivos, en relación a cómo se piensan los territorios, y en el caso colombiano esas problemáticas están conectadas con la falta de inclusión social y ambiental; en ese sentido, más allá de ser pesimistas se deben prender las alarmas, porque faltan construir caminos compatibles con las realidades del entorno”.

 

Para el académico las políticas oficiales suelen ser muy simples, asociadas solo a instrumentos económicos; por ejemplo, enfocarse en la gobernanza del mercado sin tener en cuenta la gobernanza participativa. Señala que para tomar decisiones sobre el ambiente y las comunidades se deberían considerar cuatro criterios: 1. Los contextos: complejos, conflictivos, dinámicos y heterogéneos para el caso colombiano. 2. La complementariedad: que los instrumentos se integren entre sí. 3. La cooperación: que no sea la visión de un solo grupo. 4. La conceptualización: ir más allá de las políticas, entendiendo de manera más amplia los instrumentos usados.     

 

Esta clase de discusiones, y otras relacionadas con la economía ambiental, son las que el profesor Alexander Rincón Ruiz ha llevado a eventos internacionales en representación de la Facultad de Ciencias Económicas, como el “Workshop on multiple values”, organizado por el Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services (IPBES), realizada en Oaxaca (México), en noviembre pasado. Así mismo, en el en el marco del V Congreso Internacional de Servicios Ecosistémicos en los Neotrópicos, en la misma ciudad.

 

Es también importante mencionar que en octubre del 2017 el profesor participó en el “Seminar on transdisciplinary approaches to integrating policy and science for sustainability”, realizado en Calgary y Banff (Canadá), en el que representó a la Escuela de Economía como investigador principal del proyecto multinacional “Water governance in Latin America: A transdisciplinary assessment based on IPBES framework”.

 

 * Vea la video columna con el profesor Alexander Rincón Ruiz, quien habla sobre los retos del mediambiente en el posconflicto: