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Facultad de Ciencias Económicas



Raul Avila

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Raúl Ávila, profesor de la Escuela de Economía FCE UN.

 

 

Durante el 2017, a pesar de todos los problemas de corrupción evidenciados en diversos aspectos de contratación y ejecución nacional, hubo avances significativos en el desarrollo de varios proyectos viales, así como en la planeación y recuperación de aeropuertos colombianos; no obstante, en temas de infraestructura general, el país aún tiene que superar décadas de atraso en varios frentes, uno de ellos –no muy mencionado– es el de los servicios públicos básicos, sobre todo en las zonas periféricas. Para Raúl Ávila Forero, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia, en la etapa de posacuerdo será crucial apostarles fuertemente no solo a las infraestructuras lineales de vías primarias, sino a las infraestructuras de impacto en salud, educación y servicios domiciliarios, así como a las vías secundarias y terciarias, aquellas que comunican a las regiones más apartadas y a las zonas agrarias.

 

 

“El país está sacando adelante el andamiaje vial para conectar las grandes ciudades y a estas con los puertos, pero todo debe anudarse con otros componentes esenciales para el desarrollo nacional. En el congreso anual de la Cámara Colombiana de la Infraestructura, en noviembre pasado, se mostraron retos interesantes en cuanto a la dinámica de la construcción, pero también los problemas que existen para enfrentar la lentitud de las inversiones. Lo que ahora se espera es un financiamiento mucho más fuerte de la banca multilateral e internacional, para lograr cierres financieros en algunos de los proyectos”, manifiesta el profesor Ávila.

 

 

El experto agrega que el próximo gobierno debe aterrizar el acuerdo de paz con inversiones concretas que permita a las comunidades rurales hacer productivas sus tierras, contar con facilidades logísticas de transporte e incentivar los nichos de mercado. En cuanto a servicios básicos, el camino por recorrer es todavía largo, puesto que, por ejemplo, solo el 65 % de la población tiene acceso a acueductos y alcantarillados de óptima calidad, con un mayor rezago en los campos; más aún, en las regiones donde se asentó el conflicto armado.

 

Respecto a los servicios de educación y salud, que tienen un impacto directo en las capacidades de las personas para su vinculación en la vida económica, social, política y cultural, los desafíos son inmensos, en la medida que hay grandes déficits de equipamientos tanto en cascos urbanos como en zonas rurales. Y mucho más atraso existe en las infraestructuras de conectividad, como la telefonía e internet, trascendentales para la inserción a la sociedad del conocimiento.

 

 

En una investigación* realizada por el profesor Ávila y Jissel Rodríguez, administradora de empresas de la Facultad de Ciencias Económicas UN, junto con la Fundación Friedrich-Ebert-Stiftung Colombia (Fescol), se advierte que la equidad en épocas de posacuerdo está fuertemente atada al desarrollo de las infraestructuras en el país. En el documento resaltan que Fedesarrollo (2014) estableció que el gobierno nacional debería invertir un total de $26,33 billones anuales en infraestructura, lo que corresponde al 3,84 % del PIB aproximadamente. Dentro de ello, el sector transporte se tomaría 92,6 % de la inversión, debido a la necesidad de vías de calidad y modalidades de transporte como una red férrea. La generación de energía eléctrica se llevaría 7 %, incluyendo aspectos de inversión y de mantenimiento.

 

 

El estudio de Fedesarrollo estableció, asimismo, una participación importante de los municipios, aspecto positivo para fortalecer la descentralización del financiamiento, para que el peso no recaiga solo sobre las cuentas nacionales, sino también en las regionales. En esto, se estimó un requerimiento anual de 1,56% del PIB, es decir $10,9 billones, en los cuales la mayor participación la tendrían vivienda, transporte, educación y provisión de agua potable, saneamiento básico y recolección de basuras. Sin embargo, argumentan, se subestiman los fondos que se han formado y potenciado a raíz de la firma del acuerdo de paz y que contienen prometedoras sumas para inversión.

 

 

“Colombia enfrenta unos retos muy grandes, pues hay más territorio disponible, pero se debe garantizar la presencia del Estado de manera más fuerte, y esta debe estar coordinada para organizar todo ese acceso y esa potencialidad que podría generar el desarrollo de infraestructura, que no es solo un beneficio de obras, sino uno en retornos económicos y sociales, que permitan mayor integración de los territorios”, subraya el profesor Raúl Ávila.

 

 

* Vea la video columna del profesor Raúl Ávila sobre este tema