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Facultad de Ciencias Económicas



Collage Paula 1

 

 

 Para Paula Andrea Cifuentes hay dos opciones en la vida: angustiarse y estancarse por los obstáculos que se presenten, o superarlos y apasionarse con cada nuevo reto del camino. Ella optó por lo segundo y hoy ve florecer su vida personal y profesional. Esta economista egresada de la Universidad Nacional de Colombia trabaja en el Departamento para el Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional, en Washington, ciudad donde ha forjado una trayectoria profesional impecable, que ha dejado en alto la calidad educativa de su alma mater. Uno de sus intereses: guiar a más personas a descubrir el mundo, algo a lo que dedica su tiempo libre.

 

 

Bogotá D.C., 15 de noviembre de 2017 (Comunicaciones FCE CID). Contagiar de entusiasmo a todos los que la rodean y convencerlos de que soñar en grande vale la pena parece ser la misión de vida de Paula Andrea Cifuentes, una de nuestras egresadas #OrgulloFCEUN del programa de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas UN. Su indiscutible carisma, firme disciplina y resplandeciente sonrisa son las armas que le han permitido superar obstáculos y saber aprovechar diversas oportunidades, como trabajar en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en el Banco Mundial y ahora en el Fondo Monetario Internacional. Para conquistar esos espacios, sus credenciales de presentación siempre han sido los títulos obtenidos como profesional en Economía y magíster en Ciencias Económicas de la UN.

 

“En Washington competimos con personas de muchos países y de las universidades más prestigiosas del mundo; no obstante, los egresados de la Nacional estamos muy bien preparados para entrar al mercado laboral internacional; es muy difícil, pero no imposible…”, "quiero destacar la importancia de hacer maestría y, en lo posible, doctorado tan pronto como se pueda, pues ¡las oportunidades pasan corriendo! Tras 10 años de experiencia profesional y sin doctorado, puedo decir que es mejor realizar uno lo antes posible si se siente ese llamado, de lo contrario hay que prepararse para demostrar la calidad como profesional porque no va a ser fácil”, asegura Paula, quien desde el 2012 vive en la capital estadounidense. 

 

Su recorrido profesional comenzó en el 2003 cuando ingresó a la UN. Fue una época dura: tuvo que armonizar sus estudios con una tarea central, la de ser madre soltera y buscar recursos económicos para ayudarse con los gastos. “Muchos pensaban que era imposible combinar las dos facetas y que no podría terminar mi carrera, pues existe el estigma de que ser mamá y estar en la universidad es muy complejo, y lo es. Pese a esto, aproveché las herramientas con que cuenta la Institución, como el jardín infantil, al que agradezco infinitamente, debido a que allí pude dejar con tranquilidad a mi hijo durante las clases, tener acceso a él y contar con tiempo para desarrollar mi aprendizaje”, recuerda la joven.

 

Agrega: “llevo en el corazón a la entonces directora del jardín, Yolanda Rueda, y a la profesora de mi hijo, Carolina Ríos, quien sigue siendo parte de esa invaluable iniciativa de bienestar estudiantil. Igualmente, agradezco todo el trabajo educativo de estimulación e iniciación en artes y música que hicieron con mi hijo. Desde sus cuatro años empezó a tomar clases de piano con el profesor Mauricio (quien enseñaba en el jardín), lo que influenció enormemente a mi hijo, quien hoy en día ha logrado presentarse en lugares como The Kennedy Center for the Performing Arts, Disney Musical Festival y el D.C. Jazz Festival, eventos de alto reconocimiento internacional en el ámbito musical”.

 

En la lucha

Algo deja claro la egresada: en la vida no hay tiempo para lamentos; por el contrario, se debe actuar, buscar soluciones y aprovechar lo que trae la vida. Vendió dulces durante toda su estancia universitaria para atender sus responsabilidades y ahorrar (así pudo aprender inglés). Era conocida entre sus compañeros como ‘Dulcecita’, porque le vendía dulces al que se le atravesara.

 

“Me decían: ¡usted a qué horas estudia!, ¡como hace para que le vaya tan bien! La verdad, no era nada fácil estudiar largas horas en la noche, pero conté con un grupo de compañeros que disponía de su tiempo en horarios en los que yo podía, por lo general posterior a mi jornada de venta de dulces. Una de mis actividades favoritas eran las horas de estudio en mi casa; nos reuníamos a resolver ejercicios, explicarnos lo que no entendíamos, investigábamos lo que no sabíamos y concluíamos con un trabajo que me produce felicidad recordar. Camaradería, trabajo en equipo y apoyo es lo que más recuerdo de mi Universidad y su gente”.

 

En lo académico se apasionó por leer en inglés documentos macroeconómicos, “algo de lo que uno aprende a enamorarse”, dice, y esto le sirvió para que sus mentores en la Facultad de Ciencias Económicas, Munir Jalil y José Gómez, le recomendaran aplicar a un cargo en el Fondo de Garantías de Instituciones Financieras (Fogafín), donde tuvo su primera experiencia profesional. Antes, mientras era estudiante, trabajó como investigadora del CID, en el CENAC y en comedores comunitarios, al mismo tiempo que se desempeñaba como monitora de econometría, fundamentos de economía y estadística. No pasó mucho tiempo para que  trabajara en la banca privada como analista macroeconómica y, posteriormente, también le sugirieran aplicar a una convocatoria del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

 

La oportunidad Collage Paula 2

 

 

“Mi mentor me dijo que por mi trabajo de tesis yo tenía un perfil muy adecuado para una posición que estaba abriendo el BID en Washington D.C., donde necesitaban a alguien con experiencia amplia en el manejo de datos macroeconómicos/financieros y que se lo gozara. La verdad, jamás había considerado salir del país con mi hijo, pues tenía trabajo y veía complicado establecerme en otra parte. Pero ¡oh! sorpresa, me seleccionaron y me dijeron que tenía que estar en Washington máximo en 15 días; ese fue el tiempo que tuve para resolver la vida de mi hijo y la mía”, relata la economista UN.

 

Llegó inicialmente con un contrato de dos años para hacer análisis macro y financiero en el Departamento de Investigaciones del BID. Su plan era terminar ese periodo y realizar un doctorado, pero decidió enfocarse en la economía aplicada, por lo que accedió a cursos online con prestigiosas universidades estadounidenses y se centró en la evaluación de políticas públicas y el análisis financiero de instituciones de desarrollo.

 

“Los cursos me ayudaron a darle un pincelazo diferente a mi perfil, más enfocado a la aplicación de los datos y así poder sugerir políticas públicas. Durante ese tiempo comencé a crear una red de contactos muy importante, que me permitió pasar al Departamento de Finanzas del BID. Allí entendí cómo los instrumentos de una banca de desarrollo impactan a países como Colombia y conocí muy bien cómo se generan los recursos y los proyectos que impactan en nuestros países”, menciona nuestra egresada.

 

Ese conocimiento le sirvió para que la llamaran del Banco Mundial, donde ayudó con el documento inicial de la Comisión Internacional de Crecimiento y Desarrollo Económico Social para Paraguay, que planteó recomendaciones de política macro, política de educación y mercados laborales. El buen desempeño en esta misión le permitió dar otro gran salto laboral, esta vez al Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional, donde trabaja en este momento. Allí se encarga del análisis del sector real y externo de Curacao y San Martin y apoya a los equipos de Jamaica y Belice. Adicionalmente, hace parte de iniciativas de investigación en torno a los impuestos en el sector turístico y sus efectos en las economías del Caribe y a las restricciones estructurales en el mercado laboral en Bahamas.

 

Experiencia para compartir

 

Paula asegura que la pasión es un ingrediente indispensable para que todo salga bien. Eso fue lo que le permitió vender dulces y capitalizarse para su futuro; lo que la llevó a crear redes profesionales de apoyo como Networking Universidad Nacional de Colombia, un grupo de Facebook que administra y hoy tiene cerca de cuatro mil seiscientos integrantes; y lo que le permite asumir el papel de mamá-papá de una manera ejemplar y compartir su experiencia con otras madres del mundo a través de su página web Zupermama, una idea que desarrolló al ganar un concurso de innovación patrocinado por el BID.

 

La estudiante cita el refrán popular “si la vida te da limones, ¡hay que aprender a hacer limonada!”,  y agradece a Dios, a quien ama profundamente, por todo lo que le ha puesto en el camino y “por los increíbles tí@s” que tuvo apoyándola en buena parte de su vida profesional. Y como una hormiguita, –como se describe– tiene muchos proyectos por desarrollar; por ejemplo, volver a la Universidad Nacional y dictar un seminario para aterrizar el conocimiento económico y, de paso, sugerir nuevos enfoques investigativos vigentes internacionalmente y que podrían ser más desarrollados en la FCE.

 

“Considero que en la formación tradicional de la Universidad se debe profundizar más en temas de política fiscal y monetaria; si se puede, dedicar todo un semestre a cada uno de ellos, pues estos tienen grandes implicaciones de política pública. En la parte micro, tener una rama más fuerte en mercados laborales y análisis de encuestas de hogares, algo que me parece fundamental ahondar en este momento coyuntural que se vive, en el que hay tanta discusión en torno a las barreras del mercado laboral para las mujeres. Adicionalmente, resalta la importancia de empezar a contemplar seminarios sobre Data Science y Fintech.

 

Este es el perfil de Paula Cifuentes, un ejemplo de que todo se logra con disciplina y ganas. Uno de sus mayores orgullos en la vida, enfatiza, es ser egresada de la Universidad Nacional de Colombia y a donde va lo destaca y lo hace valer.