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Facultad de Ciencias Económicas



 

GOYA

 

 

 

 

Los traumas no resueltos, debido a la exposición de las personas a la violencia, afectan la capacidad de ejercer funciones cognitivas clave incluso hasta décadas después, lo que altera la funcionalidad de la víctima en su vida. Así lo evidencia un estudio liderado por Francesco Bogliacino, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia, el cual fue publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America (PNAS).

 

 

 

 

 

Bogotá D.C., 25 de julio de 2017 (Comunicaciones FCE – CID*). El reciente acuerdo de paz entre el Gobierno y las Farc representa, sin duda, un alcance histórico, pero según el investigador Francesco Bogliacino, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia (FCE UN), el efecto a largo plazo de la violencia para las víctimas representa un llamado de atención a la política pública sobre los retos pendientes.

 

“La violencia y la guerra han sido una característica de las sociedades humanas desde el inicio de la historia. Si bien los antropólogos muestran que las sociedades antiguas fueron relativamente más violentas que las modernas, la escala actual es aterradora, con alrededor de medio millón de homicidios cada año. Quienes la sobreviven, como los seis millones de desplazados colombianos, sufren un abanico de consecuencias a lo largo de su vida. El Síndrome de Estrés Postraumático (PTSD, por su sigla en inglés) es solo una de las posibles consecuencias duraderas”, asegura Bogliacino.

 

La investigación Exposure to and recall of violence reduce short-term memory and cognitive control” (La exposición y los recuerdos de la violencia reducen la memoria a corto plazo y el control cognitivo) muestra por primera vez cómo las personas afectadas por la violencia urbana y rural en Colombia ven afectadas sus capacidades cognitivas al momento de recordar los hechos de los que fueron víctimas. Los resultados fueron publicados en Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America (PNAS) y han tenido eco gracias a un comunicado de prensa de la Universidad de Princeton, retomado por la reconocida red de noticias de salud Medical Xpress. En Colombia el periódico El Espectador destacó esta noticia en su edición de hoy, 25 de julio de 2017 (al final de esta nota se relacionan los enlaces).

 

El estudio, liderado por los profesores Bogliacino, de la FCE UN, y Gianluca Grimalda, del Instituto para el Estudio de la Economía Mundial (IFW) de Kiel (Alemania), y en el que también participaron los investigadores Pietro Ortoleva, de la Universidad de Princeton, y Patrick Ring, del IFW, contó con la participación de 500 personas afectadas por el conflicto armado rural y la violencia urbana en Colombia.

 

El grupo urbano estaba compuesto por jóvenes bogotanos entre los 18 y 24 años de edad, de la mayoría de las localidades que conforman el Distrito Capital. El rural, por desplazados de los Montes de María (región entre los departamentos de Sucre y Bolívar) que experimentaron la guerra hasta hace 10 o 20 años atrás y que se vieron obligadas a migrar a otras zonas debido a las amenazas provenientes de grupos armados al margen de la ley.

 

“Los autores nos enfocamos en la memoria a corto plazo, la capacidad de almacenar información y el control cognitivo, o sea la capacidad de usar concentración e inteligencia fluida en las decisiones. Ambas funciones son claves en el proceso de desarrollo. Por ejemplo, la memoria a corto plazo afecta los resultados escolares, el desempeño laboral y estaría asociado a una menor probabilidad de contraer enfermedades como el Alzheimer. El control cognitivo en los menores es un predictor de la salud física, la tasa de mortalidad, la riqueza y el comportamiento antisocial hasta treinta años después”, explica el profesor Bogliacino.

 

Añade que las personas mayormente expuestas a violencia empeoran de manera significativa su desempeño cognitivo cuando son inducidas a recordar las emociones asociadas a la experiencia de la cual fueron víctimas. Esto no ocurre cuando a los participantes se les motiva a recordar experiencias emocionalmente neutrales o positivas.

 

“Un resultado importante es que los efectos son similares en el contexto rural como en el urbano. Aún más interesante es que en una réplica de la investigación con estudiantes en Alemania se observa la misma disfunción de las víctimas colombianas, cuando a los participantes les toca recordar episodios de violencia de masas, como los recientes atentados terroristas”, destaca el docente de la FCE UN.

 

Esto muestra que traumas no resueltos afectan la capacidad de ejercer funciones cognitivas clave hasta décadas después, alterando la funcionalidad de la víctima en su vida. Sin embargo, dice el académico, se plantea la posibilidad que al no tener que ahondar en la memoria del evento, sino al recordar otro tipo de experiencias positivas o neutras, estos efectos se puedan suavizar o eliminar.

 

En tal sentido, la senda de la recuperación de la violencia aparece tanto posible como frágil y vulnerable. Por eso, los investigadores ofrecen dos consideraciones centrales: por un lado, la Ley de Víctimas habla de atención psicosocial, y esto es a menudo algo que las víctimas reclaman. Al respecto, la investigación valida esta pretensión y sugiere que debería haber esfuerzos adicionales tanto de la academia como de la política pública para diseñar planes de atención eficaces.

 

Por otro lado, se plantea una vez más la problemática de cómo hacer memoria y en qué contexto hacer que las víctimas recuerden, ya que hay un balance entre exigencias diferentes, como preservar la memoria histórica, ayudar a la recuperación de las víctimas y fomentar un proceso de justicia y perdón entre las víctimas y los agresores.

 

*Con apartes de la nota de prensa publicada en la revista digital Medical Xpress

Consulte la investigación en:
www.pnas.org/content/early/2017/07/19/1704651114.abstract

Nota del periódico El Espectador:
www.elespectador.com/economia/como-afecta-la-violencia-la-memoria-y-otras-capacidades-articulo-704743